Antes de que el título te lleve a pensar cualquier cosa,
aclaro desde este momento que soy Mexicano y me siento orgulloso de ello no así
de la sociedad en general que tiene una profunda falta de valores a causa, en
mi opinión, de lo que voy a explicar a continuación, otra cosa a aclarar, hablo
en general por cómo se percibe la sociedad desde fuera, yo sé que tú que estás
leyendo esto tal vez no eres un mexicano promedio o tal vez sí, de cualquier
manera te pido cabeza fría y reflexión.
La cultura del mexicano
Hace no mucho leía que una de las características más
distinguidas de los mexicanos es nuestra casi ilimitada capacidad de tomar a
broma casi todo lo que nos pasa, cosas buenas, regulares, malas y desastrosas.
Que está en nuestra sangre reírnos de lo que nos pasa pero desgraciadamente
tiene un trasfondo un poco desalentador, y es que a través de la historia nos
hemos visto envueltos en una amplia variedad de desastres sociales que, después
de la revolución, al tener “algo que perder” no hemos sido capaces de volver a
tomar acciones que realmente cambien el panorama para el bien de todos como
sociedad.
Ha sido ese miedo constante, y que mediante generaciones se
ha convertido en parte intrínseca de nuestra cultura, el arma que los políticos
han sabido aprovechar de una manera increíble para llevar a cabo su voluntad
sin el más mínimo reparo en las consecuencias para el pueblo. Y es que
aceptémoslo, todos hemos visto las consecuencias de tomar acciones relevantes en
contra del gobierno, simplemente te quitan del camino, por lo que se considera
una estrategia peligrosa.
Los que a veces son considerados “rebeldes”, aquellos
jóvenes que constantemente están inconformes y han decidido que es necesario
darle la vuelta a las cosas son los que se han llevado la peor parte pues al
ser minoría basta con amedrentarlos o en su caso borrarlos del mapa para darle
una muestra de poder al resto de la población, una forma cobarde pero efectiva.
Ese miedo nuestro ha llevado a los políticos a reflejar lo
peor de nosotros como sociedad, pues ese miedo se ha convertido en una
atrocidad que ha mermado la inteligencia y los valores del colectivo.
De la cobardía a la indiferencia
Poco a poco nos fuimos convirtiendo en seres inactivos,
incapaces de levantar la mano para expresar nuestros pensamientos porque “No
quiero que los demás me miren feo”, ciudadanos irresponsables que no nos
atrevemos a reprender ni siquiera pequeñas acciones como cuando vemos que
alguien tira basura en la calle o se roba algún pequeño objeto a pesar de saber
que dichas acciones están mal decidimos pensar que “no es tan malo, hay cosas
peores”, o peor aún “no quiero tener problemas con nadie”, déjame decirte que
ya tienes problemas con esa forma tuya de aceptar las cosas.
Pues son ese tipo de pequeñas acciones toleradas que nos
llevan a cada vez peores. Por ejemplo dándole dinero al oficial de tránsito
para que nos deje ir pues no tenemos tiempo de pagar correctamente nuestros
errores y decidimos que es mejor dar dinero para omitirlos.
El problema se agrava cuando se vuelve viral y aceptado,
cuando se hace parte de nosotros desde chicos. No me negarás que si fuiste de
los que alguna vez en el salón de clases le dijiste al profe que había dejado
tarea todos te miraron feo o te hostigaron por “hocicón”, y si estuviste del
otro lado pues te habrá parecido chistoso llamarle nerd y excluir a ese niño
que abrió la boca porque el sí fue responsable y tú no.
Eso no lo viste en ese momento porque eras un niño, pensaste
que era chistoso, que era más “cool” no ser responsable para formar parte del
grupo, que ser chingón es no hacer la tarea y correr el riesgo de que el profe
no revise porque “Para qué trabajar en vano?, para que esforzarse si podemos no
hacer las cosas y aun así obtener buenas calificaciones? Por qué hacer lo
correcto cuando la mayoría no lo hace? Por qué excluirme del grupo a mí
mismo?”.
Si en su momento, y no te culpo, pensaste así pues déjame
decirte que fuiste un gran idiota (yo me incluyo aquí). Pero toda la culpa no
es nuestra, hemos crecido en este sistema social podrido que nos dice que los
más chingones son los que sin esforzarse y no haciendo lo que deben pueden
llegar a los mismos resultados. Un sistema mierda que saca a relucir el hecho
de que seguimos siendo animales convenencieros y oportunistas.
Y va a sonar trillado pero sencillamente es así, los
gobernantes son un reflejo de su sociedad. Tú que estás leyendo esto, tal vez
no hayas cometido crímenes per se, pero apuesto lo que sea a que has omitido e
ignorado los de otros porque pues a ti no te afectan, o no? Tal vez crimen te
parezca una palabra muy fuerte, pero romper reglas/normas impuestas por la
sociedad debe de ser considerado como tal por muy pequeño que el crimen sea.
Y a qué va todo esto? Pues fácil, nuestros políticos han
crecido en el mismo sistema, han hecho lo mínimamente necesario para llegar a
su puesto, aquí otra vez hablo en general porque supongo que habrá sus
excepciones como en todo.
La política se ha convertido en el medio más fácil y que
menos trabajo requiere para enriquecerse, vamos que no hace falta ir muy lejos,
todos dudamos de la capacidad intelectual del imbécil que tenemos como
presidente y aun así nunca hemos sido capaces de reprender semejante aberración
desde el primer momento. Y no hablo de títulos académicos porque no se trata de
eso, el tipo es simplemente un idiota, pero un idiota que ha sabido
ingeniárselas para llegar hasta donde está aprovechando las reglas del juego.
Y es en este punto en donde te debes de dar cuenta de que
tenemos un grave problema que corregir, una de las peores características de un
ser humano, la razón de las abominaciones sociales.
Nos faltan huevos
Así como lo lees, hablo de los mexicanos porque es lo que he
vivido y la cultura en la que he crecido, pero aplica para muchos otros países
porque lo he visto.
Pero por qué nos faltan huevos? Pues ya te lo expliqué todo,
pero te lo repito de nuevo. Vivimos en una sociedad en la que el más astuto
para romper las reglas es el que gana, en donde se premia el esfuerzo de los
parásitos por no hacer nada, en donde aquellos que no trabajan les basta un
momento para robarles el esfuerzo a los que sí trabajan y aun así quedan
impunes.
Y entonces muchos se ponen a pensar, ¿para qué trabajar
entonces si puedo dejar que los demás lo hagan por mí?
Nos faltan huevos para aceptar retos, nos faltan huevos para
aceptar que la vida no es fácil y que para obtener recompensas debemos de
trabajar para ello y esforzarnos física y mentalmente. Nos faltan huevos para
enfrentarnos a los parásitos y exhibirlos como lo peor de la sociedad porque
déjame te digo, eso es lo que son: lo peor de cualquier sociedad.
Te pregunto a ti entonces, cuando fue la última vez que
leíste un libro completo? Cuando fue la última vez que hiciste algo para
mejorarte a ti mismo? Cuando fue la última vez que en realidad te esforzaste
por obtener algo que valía la pena todo el esfuerzo?
Claras diferencias
He tenido la fortuna de vivir y visitar varios países, los
suficientes como para ver las diferencias entre sociedades de primer mundo y
otras que sencillamente distan de serlo. Todos los países a los que llamamos
primer mundistas funcionan no porque tengan un sistema perfecto, de hecho no es
tan distinto al nuestro, lo único que en realidad cambia son las personas que
hacen funcionar al sistema.
Al momento de escribir este post estoy en Austria y hay algo
tan sencillo que espero te haga ver la diferencia entre las personas de aquí y
los mexicanos.
Al momento de abordar el metro, sencillamente pagas el
boleto en una maquinita y abordas el tren, pero no hay absolutamente nadie que
lo cheque, sencillamente pones el boleto en una máquina que te pone un sellito
en el boleto y listo. Que si se puede abordar el metro sin pagar?
Completamente!! Es muy fácil, simplemente es cosa de subirse y listo total que
nadie va a checar, o bueno los chequeos son muy raros para ser más precisos. Y
aún así, la gente paga su boleto, yo pagué el mío y es por una sencilla razón.
El no hacerlo significa que me estoy aprovechando del esfuerzo de los demás,
del trabajo del conductor, de los que limpian, de los que construyeron el metro,
etc. Eso automáticamente me convierte en un parasito y es lo último que pienso
ser en esta vida. Nosotros como mexicanos en sociedad, cuando vamos a entender
eso?
Cuando nos van a dejar de faltar los huevos para hacer lo
correcto? Cuando vamos a tener los huevos suficientes para hacernos
responsables de nuestras acciones, de nuestra vida, del esfuerzo necesario para
obtener las cosas. Cuando vamos a empezar a exhibir a los parásitos como tales?
Esa es otra característica que he notado en países primer
mundistas, los parásitos son socialmente relegados, en cambio nosotros hemos
aceptado que los políticos van a robar así que hay que tratar de votar por el
que menos robe. Qué clase de cosas nos han llevado a aceptar tal estupidez?
Nueva forma de hacer política
Y a todo lo anterior, a lo que quiero llegar es que ha sido
ese miedo, indiferencia y cobardía lo que ha provocado que nos dejemos pisotear
por unos cuantos que están en el poder. Les hemos dado el poder de morder la
mano que les da de comer, no hemos sido capaces de hacer respetar nuestro lugar
en el aparato político: el de jefes.
Técnicamente cualquier servidor público debe de estar jerárquicamente
debajo de cualquier ciudadano por el mero hecho de que nosotros somos los que
pagamos sus salarios. Yo no he visto en ninguna empresa que los empleados
manden a los jefes, si un empleado rompe las reglas pues lo normal es que sea
despedido. Por qué nosotros no hemos hecho lo mismo?
Ya sé ya sé, me vas a decir que todo es mucho más complejo
que esa analogía y pues sí, es extremadamente más complejo pero la esencia del
sistema permanece igual. Si los servidores públicos, dígase presidente, no
obedecen pues se les tiene que despedir. La situación es que no sabemos cómo
hacerlo y entonces ellos creen que se pueden quedar.
Es aquí donde se necesita una perfectamente orquestada
estrategia civil para hacer valer nuestros derechos. La forma más fácil? Pues
no pagarles los salarios a los políticos.
Vamos por partes. Los que realizan la acción de pagar
impuestos literalmente son casi en su totalidad empresarios, nosotros como
consumidores pagamos impuestos implícitamente a través de nuestras compras,
pero el dinero es recolectado y pagado por los empresarios.
Es entonces a los empresarios a los que hay que exigirles
que no paguen impuestos cuando las cosas no van bien con los políticos. Tenemos
que desarrollar una relación muy estrecha con ellos para poder tomar acciones
concretas.
El poder del pueblo: una utopía
Mi idea de sistema funcional es uno en donde los ciudadanos
no tienen miedo de pasar dificultades con tal de que las cosas mejoren, un
sistema en donde los ciudadanos vean más allá de las comodidades del momento.
Imagínate que a los políticos se les ocurre subir sus
sueldos a pesar de la pobreza del país y en contra de todo sentido común, bueno
no hay que imaginárselo porque pasa a cada rato. Ahora imagina que por
descontento social todas las empresas deciden no pagar impuestos. De donde van
a sacar los políticos para sus sueldos entonces? Que el SAT va a multar a las
empresas? Suerte con eso! No van a tener dinero tampoco ni siquiera para multar
a nadie porque nadie les estará dando dinero. Que haría el gobierno entonces?
Meter a la cárcel a todos los empresarios? Para eso necesitarían pagarle a
muchas personas, situación imposible en este caso.
Es así de simple, el gobierno sin dinero no es nada,
solamente son un montón de parásitos estirando la mano y nosotros una bola de
idiotas dándoles dinero cuando no trabajan ni funcionan.
Pero lo difícil no es realmente esto, lo difícil es cuando
nos toca a los ciudadanos comunes tomar decisiones. Imagina la misma situación
que la anterior pero en este caso los empresarios tienen miedo de dejar de
pagar impuestos. Es aquí donde una sociedad realmente valiente actúa.
Subieron el precio de la gasolina? No consumas ni una gota
de gasolina hasta que la bajen, imagina que absolutamente nadie usa gasolina.
Tú crees que no la van a bajar? Es un principio básico de economía y
capitalismo, por supuesto que la van a bajar. Pero para eso necesitas
sacrificar tus salidas en auto o cualquier vehículo a gasolina, no transporte
público.
Subieron el precio de las tortillas? No consumas tortillas
entonces hasta que las bajen de precio. Pero para eso debes sacrificar la
principal fuente de alimentos en la dieta mexicana.
Los empresarios insisten en pagar impuestos? Que nadie vaya
a trabajar hasta que ellos decidan obedecer, créeme que a ningún empresario le
gusta la idea de dejar de producir un solo día.
Pero esta es solo una utopía, una donde la sociedad no tiene
el miedo de hacer valer sus derechos y donde una sociedad está unida y jala
parejo. Tristemente la realidad es otra, no queremos pasar ni un día sin andar
en coche, no queremos dejar de comer tortillas, no queremos perder nuestro
trabajo aunque con tal de retenerlo terminemos dañando la economía y obteniendo
salarios cada vez más míseros.
La realidad nos dice que no queremos sacrificar nada y
queremos obtener todo ya listo y en la mano.
La realidad es que nos faltan
huevos para ser una sociedad mejor.